El software empieza simple. Una idea clara, en la cabeza de unas pocas personas.
Pasa el tiempo. Se cumplen los plazos. El sistema crece para cumplirlos.
La arquitectura se desplaza para soportar cargas para las que nunca fue diseñada.
Las personas que entendían las decisiones originales siguen su camino.
La documentación describe la intención, no en qué se convirtió el código.
Las dependencias se multiplican hasta que ningún diagrama cabe en una pantalla.
Y poco a poco, ya nadie entiende del todo el repositorio.
Y aun así el equipo todavía debe migrarlo, modernizarlo, entregarlo a agentes de IA o externalizar su mantenimiento.
Si alguna vez ha cambiado un repositorio así, sin llegar a entenderlo del todo, ya sabe por qué existe RepoTruth.
RepoTruth restaura la comprensión antes de que empiece el cambio. Reconstruye lo que el repositorio realmente es, señala aquello de lo que no puede estar seguro y entrega la evidencia a su gente, antes de que alguien se comprometa con un cambio.